No digas que es mentira, que no te
quiero.
No digas que no sentía que se me erizaba el alma cuando te acariciaba No digas,
que tu placer no era el mío cuando te tocaba,
no digas que no volaba,
no digas todo eso.
Créeme que por ti, jamás toqué el suelo.
No te emociones , evito emocionarme para no
hacerte navegar,
Hoy solo quiero recordar, lo que para mi era un infierno,
A veces
se traducía en placer en olas de calor, infinitas, coloridas,
no solo
fuego, también aire y color...
Eras mucho más que un te quiero , que causas
justificadas, que celos absurdos y miradas asesinas.
Quizás, jugar con la
muerte y lo efímero se nos hizo un buen juego.
Quizás quisimos engañarnos y
etiquetar las cosas que pudieran acabar con nuestro aprecio y para sorpresa
nuestra
nada lo ha echo.
Hoy me quema el pensar que me quiero morir en
tus labios, que ya morí derretida en
aquellos
que fui feliz fundiéndome en ellos.
Hoy me quemo de paz, de sentir
que te sentí tan jodidamente cerca, que siempre viviré ese recuerdo,
el más
intenso, el de estar a dos cm de tus labios...
deseosos de mi... esa pasión que no
se puede controlar, que sale por los poros e invita a pecar.
Hoy sé que vivo
perdida en aquella niebla que se creaba entre tu aliento y el mio,
en cada
habitación donde desnudábamos el alma y amábamos al cuerpo,
Mis lagrimas
recuerdan que era música… cada beso en tu boca, cada beso en tu piel…
hoy vivo ese
silencio echo música y vuelvo a sentir placer.
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